Javiera Ortiz Pulgar

El Buen vecino

Villa los héroes, Chile. 

Javiera Ortiz Pulgar 

Todos tenemos vecinos. Algunos más simpáticos y agradables que otros, a veces podemos conocer sus historias o simplemente no saber quiénes son.

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Foto: Creative Commons.

Mis padres llegaron a vivir a la Ciudad Jardín Los Héroes de Maipú a inicio de la década los noventa, lugar donde nací y he vivido gran parte de mi vida. Momento en plena transición a la democracia, en un Chile álgido y conflictivo.

Este sector más conocido como Villa Los Héroes, es parte de una de las comunas más habitadas de la capital chilena. Surgió en 1985 como un barrio para la clase media, en medio de una zona con bosques de eucaliptos, pastizales y terrenos agrícolas. En la época en que mi familia llegó a vivir allí, comenzó una gran explosión demográfica, la que hoy se calcula en más de 130.000 habitantes.

En un Santiago donde todo parece contaminado por las alturas, el smog y el cansancio, por las calles de esta villa aún se escuchan los niños jugar al futbol o las ruedas de las bicicletas desplazándose a comprar al negocio de la esquina. La vida de barrio se vive con fuerza, donde sus residentes intentamos mantener ciertas costumbres, para no convertirnos en caras sin nombres.

En este intento, nuestro vecino del frente de la calle nos riega las plantas cada vez que salimos de vacaciones, o cuidaba de nuestras mascotas cuando no podían ir con nosotros. El buen vecino, como le decimos todos en la cuadra, siempre cuida de las casas y mantiene excelente relación, son de esas personas difíciles de encontrar.

Mi buen vecino, fue fotógrafo de la policía secreta de la dictadura de Pinochet.

El Golpe de Estado y dictadura en Chile

La década de los setenta en América Latina estuvo marcada por cruentas dictaduras militares que dentro de sus planes tuvieron como finalidad evitar el avance de democracias populares, lideradas por una visión socialista. Gracias al apoyo de Estados Unidos tanto en la formación de dictadores con la Liga de las Américas y apoyo financiero a campañas comunicacionales, diversos países de la región vieron coartados proyectos políticos diferentes.

Países como Brasil, Argentina, Nicaragua y Chile engrosaron la lista de una seguidilla de Golpes de Estado. Fue así como el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende vio truncado “la vía chilena al socialismo”.

El Golpe de Estado de 1973 liderado por Augusto Pinochet y las ramas de las fuerzas militares, marcó un antes y un después no solo en los sistemas de gobiernos regionales, sino que también con un gran impacto internacional. No solo por los bombardeos a la casa de gobierno y la posterior muerte de Salvador Allende, sino que también por los grandes cambios que vivió la sociedad chilena.

Perseguimiento, opresión política y doctrina de invisibilidad se mantuvieron durante 17 años en una de las dictaduras más violentas y crueles que se han registrado en la historia de la sociedad occidental, marcada por la violación sistemática de los Derechos Humanos.

De acuerdo a los informes de la Comisión de Verdad y Reconciliación, más conocido como informe Rettig, y la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, Informe Valech, la cifra de víctimas directas ascendería a más de 35 mil personas, de las cuales más de la mitad fueron torturados.

Acciones que dejaron a 3.197 personas muertas, siendo más de un tercio de ellas ejecutadas extrajudicialmente.

Además, al menos 1.102 personas aún están desaparecidas y otras 200 mil personas sufrieron de exilio, sin contar todos aquellos que pasaron por centros clandestinos e ilegales de detención. Pero, ¿Quiénes ejecutarían estas violaciones?

Dirección de Inteligencia Nacional

En este contexto, desde el mismo día del golpe de Estado, Augusto Pinochet creó la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), donde los detenidos políticos atestaban las gradas del principal estadio de deportes de la ciudad. Liderada por el teniente coronel Manuel “Mamo” Contreras, durante cinco años, la DiNA, fue la organización responsable del asesinato de 2.279 personas y la desaparición forzada de otras mil personas más.

Con la finalidad de “exterminar totalmente el socialismo”, alrededor de 1.500 personas pertenecientes a las fuerzas armadas fueron instruidos para matar, instaurando el terror incluso fuera de las fronteras del país. La llamada Operación Cóndor fue una de estas estrategias.

Dentro de esta lista de asesinos y colaboradores al régimen está mi vecino.

Agente policía secreta de Pinochet

Mario es el nombre de mi vecino y aparece en el listado del personal de la DINA publicado por el periódico Cambio 21 en abril de 2012.

Posteriormente, según las investigaciones realizadas por la Cámara de Diputados a pedido del diputado Hugo Gutierrez, Mario habría pertenecido a la lista de suboficiales de Reserva del Ejército que participaron en los operativos de la policía secreta de Pinochet y que después de 1977 pasó a formar parte de la División de Ingeniería de la Central Nacional de Informaciones (CNI).

La CNI fue el organismo sucesor de la DINA hasta 1990.

El buen vecino de hoy

Si fue fotógrafo o no de ambos organismos opresores, se desconoce. Sin embargo, según los registros oficiales de la Reserva del Ejército, conjunto de hombres y mujeres con o sin instrucción militar que actualmente no tienen servicio activo, mi vecino seguiría estando de alta en los estamentos militares.

A sus sesenta años Mario debe ir a declarar su participación en una de las 1.045 causas que hoy se encuentran abiertas por violación a los Derechos Humanos en Chile. Sufre de asma y neumoconiosis, esta última enfermedad asociada a la inhalación de polvos contaminantes, como los de foto- revelados en los antiguos cuartos oscuros de los fotógrafos.

Enfermedad que no le impedirá salir esta navidad en su camión como todos los años, vestido de Viejo Pascuero, para alegrar la festividad tanto a los niños y adultos.

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